Sensaciones de un sabado

Se me cae la ciudad encima.

Despues de un intenso debate interno entre hacer deporte o limpiar la casa, ha ganadado la propuesta marujil. Una de las actividades inherentes es la visita al supermercado, lista en mano.

Salgo a la calle y se me cae la ciudad encima. Huele mal, señal de que lloverá. Como estara el sistema de alcantarillado de esta ciudad que a mas de un kilometro del mar «olemos» cuando esta revuelto.

Sigo andando y evito los restos de cristal de una botella de cerveza esparcidos en la calle, testigos mudos de alguna juerga o plea nocturna. La acera esta cubierta de «flyers», colillas, hojas secas…vamos..sucia.

Decido mirar al frente intentando que la opresion de la ciudad no me engulla y al pasar por la terraza de un bar flanqueada por andamios de alguna restauracion de fachada observo una mesa que me hace sonreir: dos hombres de estetica «oso-gay», enormes y con barba, ..uno de ellos observa un mapa y el otro tiene ante si un cocktail de color rosa con una palmerita rosa. De repente se cruza ante mi un joven estetica «okupa» en patines a toda hostia paseando un perro tipo mastin que casi me tumba. Me lo quedo mirando y mi atencion va hacia una chica joven con su ipod, pantalon corto tejano roto, medias negras sobre piernas celuliticas y zapatillas deportivas amarillas. Me paro ante el semaforo y a mi izquierda tengo una mujer con diversas capas de ropa multicolor y pañuelo en la cabeza, de raza arabe y a mi derecha una pareja hablando en una lengua que podria ser tagalo o tailandes. Al otro lado de la calle aguarda una señora mayor con su baston y bolsa de verduras, y un tipo con camisa de flores y patillas a lo curro jimenez.

Estoy en el eixample…pero por un momento pienso que la ciudad ya me ha engullido y estoy sufriendo un ataque de «urbanismo» y yo no soy mas que la pieza que falta..la vecina que se ha puesto la primera camiseta que ha encontrado, los vaqueros, y se dirige a comprar jabon para la lavadora, yogures, y lo que caiga por impulso…

No deja de ser rutina, pero me doy cuenta que es rutina en «multicolor»

Ay Barcelona…como te quieren los que no te conocen y como nos atrapas a los que somos de aqui.

Me voy al super a congelarme con el aire acondicionado y a que un cajero o cajera probablemente con un sueldo indignante me pase las compras por un escaner pensando en donde va a salir este sabado por la noche…

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